ARGENTINA (Pulso) — Grupo México no descarta desembarcar en Argentina y Brasil. Pero pone condiciones.
Fernando López Guerra, director general de la división de Transportes, lo dijo en una llamada con analistas por los resultados del segundo trimestre de 2026: las inversiones «dependen de las oportunidades que encontremos y las regulaciones de cada mercado».
El Gobierno argentino busca privatizar las tres líneas que opera la estatal Belgrano Cargas. Un directivo de Grupo México visitó el país en diciembre de 2025 y estimó una inversión de US$3.000 millones. López Guerra aclaró que ese monto «probablemente tomará de cinco a ocho años».
El ejecutivo trazó una línea roja regulatoria. Existe el modelo norteamericano, verticalmente integrado y sin acceso abierto. Y existe el europeo, con múltiples operadores pequeños en una red compartida. Ese segundo modelo, dijo, «no es factible»: todos pierden dinero y el Estado termina subsidiándolo. Por eso las reglas que presente Argentina en sus ofertas son «realmente importantes».
«Hemos sido muy vocales al respecto, las reglas necesitan existir», afirmó.
Sobre Brasil, López Guerra señaló que la regulación es «muy similar» a la de México, Estados Unidos y Canadá. «Hay un par de activos que ya están en línea y que tienen sentido. Si el precio es adecuado, estaríamos dispuestos a evaluarlos», agregó.
Los mercados argentino y brasileño podrían ser «igual o más grandes» que el mexicano, según el directivo. Grupo México reportó ganancias de US$2.000 millones en el trimestre, un alza de 90% frente al mismo periodo de 2025.
Esto es lo que se sabe: el capital privado está disponible. La señal que envía Grupo México es inequívoca: el modelo de empresa estatal subsidiada es el obstáculo, no la solución. Argentina de Milei tiene la oportunidad de demostrar que sus privatizaciones ofrecen reglas de mercado reales. Si lo logra, atrae inversión de clase mundial. Si vacila en el marco regulatorio, el dinero busca otra ventanilla.



