USA (Pulso) — SAN FRANCISCO / SAN DIEGO — Confirmado. Los Giants cerraron el domingo con una sola transacción: enviaron al lanzador derecho Tyler Mahle a los Braves a cambio del también derecho Anthony Molina.
El resto del mercado se movió sin ellos. Tarik Skubal fue a los Dodgers. Freddy Peralta, a los Rays. Luis Castillo, a los White Sox. San Francisco observó.
El presidente de operaciones de béisbol, Buster Posey, y su equipo permanecieron en Oracle Park calculando el momento. La estrategia: dejar que la presión de los contendientes eleve el precio de sus activos.
Los Giants poseen, según la fuente, al posiblemente mejor bateador disponible en el mercado: Luis Arraez. También al zurdo Robbie Ray, considerado el mejor de su tipo disponible tras Skubal. Ambos terminaron el día con sus pertenencias intactas en el vestuario.
Arraez, quien no jugó el sábado por calambres, volvió al tope del orden. En lo que pudo ser su último turno con el equipo, elevó un out de sacrificio en la derrota 5-4 ante los Padres.
«Solo trato de hacer mi trabajo durante el juego», dijo Arraez. «Si San Francisco me cambia, iré a hacer mi trabajo».
El mánager Tony Vitello, primer año en las Grandes Ligas tras dirigir en la Universidad de Tennessee, admitió que los jugadores le escriben creyendo que controla los movimientos. «Nuestros jugadores tampoco tienen control completo», aclaró.
Vitello comparó el deadline con el portal de transferencias universitario, aunque señaló diferencias: en las mayores «las líneas son más gruesas… está un poco más organizado».
El deadline es este lunes a las 3 p.m. hora del Pacífico. En desarrollo.
Esto es lo que se sabe: Posey juega con el reloj como herramienta de negociación. Es lógica de libre mercado aplicada al béisbol — quien controla la oferta escasa fija el precio. Si la táctica funciona, los Giants extraerán más valor de sus activos. Si no, el talento sale gratis de contexto competitivo. El resultado se conoce en horas.



