ARGENTINA (Pulso) — Georgina Barbarossa recordó episodios de abuso sexual y maltrato que atribuyó a Jorge Porcel. Lo hizo en una entrevista con el notero de «Sálvese quien pueda», de América.
La conductora fue tajante. Dijo: «De él no me hablés porque era un ser deleznable». También explicó que empezaba a trabajar, era muy joven y necesitaba el empleo.
Barbarossa relató que Porcel le tocó la cola «de una manera espantosa que no voy a contar». Según su testimonio, se fue a llorar al camarín. Allí la encontró Carmen Vallejo, madre de Selva Alemán, quien la contuvo.
También recordó que, ya embarazada y sin dinero, tuvo que trabajar en «Ratones y Gatitas», el programa de Porcel. Allí lo definió como «un pan amargo» y «gordo baboso».
La conductora dijo además que recién pudo hablar del tema muchos años después, en terapia. Sostuvo que durante mucho tiempo guardó silencio por necesidad y por el contexto de la época.
Consultada por Carmen Barbieri, admitió que nunca entendió cómo se enamoró de Porcel. Dijo que nunca se lo contó directamente.
El caso vuelve a poner bajo la lupa el poder dentro del mundo del espectáculo. Cuando una figura concentra trabajo, pantalla y favores, el costo suele caer sobre quienes tienen menos margen para decir que no.
También expone una regla básica de cualquier industria sana: el empleo no debería exigir silencio frente a abusos. La libertad laboral pierde sentido cuando la necesidad obliga a tolerar humillaciones.

