USA (Pulso) — Maine, EE.UU. — La candidatura demócrata al Senado de Graham Platner se desmorona.
Según Politico, Jenny Racicot —exnovia de Platner— afirmó que en 2021 él ingresó a su domicilio en estado de ebriedad y la obligó a tener relaciones sexuales contra su voluntad.
Platner negó los hechos en un video difundido por su campaña el lunes. «Cualquier acusación de conducta no consensual es categóricamente falsa», declaró. Agregó que, ante lo que describió como «inexactitud del reportaje», su campaña estaba «tomando tiempo para reflexionar sobre el mejor camino a seguir».
La acusación se suma a controversias previas: señalamientos de abuso físico por parte de otras exparejas y escrutinio por un tatuaje nazi, según el reporte del medio.
La reacción política fue inmediata. Demócratas comenzaron a retirar sus respaldos. Bernie Sanders, que había apoyado a Platner, le pidió públicamente que se retire. Exasesores de Barack Obama también señalaron, según Fox News, que Platner debería abandonar la carrera y fue «deshonesto sobre su pasado».
Cenk Uygur, fundador y CEO de «The Young Turks», salió en defensa del candidato. En una publicación en X, acusó a los medios de «asesinar políticamente» a Platner. Uygur advirtió además al Partido Demócrata: «Si él abandona y el partido intenta darnos dos candidatos que apoyen a Israel y los PAC corporativos, enfrentarán una revuelta como nunca han visto», escribió, según Fox News.
Platner se había posicionado como candidato antiestablishment progresista, opuesto a los PAC corporativos y al apoyo estadounidense a Israel.
Lo que significa. El caso expone una fractura interna en la izquierda estadounidense: la facción más radical defiende a un candidato acusado de conducta grave antes que ceder terreno ideológico. Uygur lo dice sin rodeos: prefiere al acusado antes que a un candidato pro-Israel o pro-libre mercado. Para Pulso Global, esa jerarquía de prioridades habla por sí sola sobre el estado del progresismo institucional.



