VENEZUELA (Pulso) — La italiana ENI confirmó este miércoles sus planes de expansión en Venezuela. Lo hizo ante inversionistas, tras publicar resultados trimestrales en Roma.
El CEO Claudio Descalzi fue directo. El campo Junín puede pasar de 12.000 barriles por día a 200.000 bpd «en un plazo relativamente corto», según recogió Reuters. La infraestructura ya existe. Las reservas están certificadas: 3.000 millones de barriles en ese yacimiento.
«No se trata de un proyecto estándar en el que haya que invertir cuatro o cinco años; será muy rápido», dijo Descalzi, citado por Reuters.
ENI maneja tres proyectos en Venezuela. El campo de gas Perla, en sociedad con Repsol, aporta el 90% del gas que consume el occidente del país, según la empresa. El campo Junín, en la Faja del Orinoco, donde ENI tiene 40% junto a PDVSA. Y el campo Corocoro, en aguas del estado Sucre, donde prevé subir producción de 10.000 a 30.000 bpd.
El potencial total declarado por ENI supera los 5.500 millones de barriles recuperables en Venezuela.
En abril, ENI firmó un memorando con el Ministerio de Hidrocarburos y PDVSA para relanzar actividades. El informe corporativo precisa que Junín-5 forma parte de las iniciativas para recuperar importes que PDVSA adeuda a ENI por suministros de gas del yacimiento Perla. El monto exacto de esa deuda no está confirmado.
La empresa negocia nuevos contratos para Junín y Corocoro, adaptados a la flamante Ley de Hidrocarburos venezolana. «La nueva ley permite el desarrollo sostenible de nuestros activos», señala el documento.
La producción mundial consolidada de ENI alcanza hoy 1,75 millones de bpd.
Lectura editorial. El movimiento de ENI ilustra una paradoja: mientras el aparato del Estado venezolano acumula deudas con sus socios y sus refinerías se deterioran, la nueva ley de hidrocarburos atrae capital privado externo. El libre mercado encuentra rendija donde el estatismo dejó ruinas. La pregunta que el inversionista racional debe hacerse es cuánto de ese potencial quedará en manos de PDVSA y cuánto llegará a quien asume el riesgo real.



