ESTADOS UNIDOS (Pulso) — El Gobierno de Donald J. Trump prepara el traslado de la mayoría de sus aeronaves no tripuladas MQ-9 Reaper desde África hacia Sudamérica.
La decisión fue informada este 18 de septiembre, según la fuente consultada. El movimiento busca reforzar tareas de inteligencia, vigilancia y operaciones contra organizaciones vinculadas al narcotráfico.
Andrei Serbin Pont advirtió que esto «indica» una escalada de Estados Unidos en América Latina. Según dijo, el foco probable alcanzaría el norte de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
El esquema se apoya en cooperación militar con aliados de la región. El caso citado es Ecuador, donde desde marzo las fuerzas estadounidenses y ecuatorianas realizan operaciones conjuntas contra grupos declarados terroristas por Estados Unidos.
Los MQ-9 Reaper pueden permanecer largo tiempo sobre una misma zona. Eso permite rastrear movimientos, tomar imágenes de alta resolución e identificar blancos. También transmiten datos en tiempo real sin arriesgar tripulaciones humanas.
Serbin Pont sostuvo además que estas aeronaves son plataformas de inteligencia, monitoreo y reconocimiento. También afirmó que son baratas frente a un F-16 o un avión de alerta temprana.
La referencia operativa incluye antecedentes de Colombia. Allí, según el material consultado, una flota reducida de MQ-9A Reaper logra sostener un monitoreo casi constante.
La discusión de fondo es clara. Estados Unidos está usando capacidad militar de alto alcance para presionar al crimen organizado.
Para la región, el punto central es el orden. Si la amenaza es transnacional, la respuesta también necesita inteligencia, coordinación y reglas firmes.
Pero el límite jurídico sigue siendo decisivo. Sin marco legal claro, cualquier expansión del uso de la fuerza abre una zona gris peligrosa para la soberanía y el estado de derecho.

