ECUADOR (Pulso) — Confirmado: la Marina de EEUU abordó este sábado el 'María Candelaria', a 270 millas náuticas de la costa ecuatoriana, en aguas internacionales. Es la cuarta embarcación interceptada en la zona en nueve días.
SOUTHCOM señala que la nave formaba parte de una plataforma de reabastecimiento de combustible. Esa red, según Washington, prestaba servicio al tráfico de droga en el Pacífico y daba apoyo a la organización Los Choneros.
Las personas halladas a bordo fueron entregadas a las autoridades ecuatorianas. Los buques interceptados fueron vaciados y luego hundidos, según el mismo reporte.
Uno de los ocupantes transmitió el asalto en vivo por redes sociales. Aseguró que habían salido a pescar tres días antes. Criticó que no hubiera contacto previo por radio.
El caso se suma a tres ataques anteriores contra embarcaciones ecuatorianas en menos de una semana. El primero, el 28 de agosto, contra el 'Tres Hermanos', de Jaramijó. Luego, el 2 de septiembre, la 'Conquista II', y el 3, la 'OM 2', ambas de Manta. Washington y Quito las señalaron también como estaciones de combustible.
Los familiares de los tripulantes niegan cualquier vínculo con el crimen organizado.
Este sábado un tribunal de Manta ordenó liberar a 28 personas detenidas tras esos ataques. El juez consideró que no había pruebas de su implicación en delitos.
Un juez pidió además que la Cancillería solicite información a la Embajada de EEUU sobre las operaciones, tras la desaparición de ocho personas en los asaltos. Amnistía Internacional exigió investigar estos casos y otros dos ataques de marzo contra embarcaciones ecuatorianas cerca de Galápagos.
La lucha contra el narcotráfico es legítima. Pero cuando el aparato militar de una potencia extranjera hunde embarcaciones sin debido proceso verificable, la presunción de inocencia y la propiedad privada de pescadores quedan en entredicho.
El fallo de Manta, que liberó a 28 detenidos por falta de pruebas, recuerda que ni la guerra contra las drogas justifica saltarse el Estado de derecho. Ecuador, no Washington, debería fijar los límites en sus propias aguas.



