VENEZUELA (Pulso) — El Departamento de Estado expresó su confianza en que el retorno paulatino de dirigentes opositores a Venezuela fortalezca la transición democrática. Lo dijo su portavoz, Tommy Pigott, en un encuentro con la prensa internacional.
Pigott señaló que la repatriación de figuras políticas es un paso clave para reconfigurar el escenario institucional. Pero evitó especular sobre planes de viaje específicos o sobre la fecha de regreso de María Corina Machado.
Washington dijo que su meta final es acompañar la consolidación de procesos electorales sostenibles. Mencionó garantías como el libre funcionamiento de los partidos, la libertad de prensa y una infraestructura comicial confiable.
«Deseamos ver el retorno de las personas a Venezuela como parte de este proceso. Si comparamos la situación actual con la de hace un año, se ha avanzado mucho. Nuestro objetivo son elecciones duraderas que consoliden la república», afirmó Pigott.
En el plano económico, la diplomacia estadounidense valoró acuerdos y licencias operativas con corporaciones privadas en el sector petrolero. Sostuvo que el proceso de privatización y apertura comercial permitirá que los ingresos impacten de forma directa en el bienestar del pueblo venezolano.
Pigott también reafirmó el compromiso de la Casa Blanca con una Cuba «próspera y libre». Lamentó la falta de reformas democráticas del Ejecutivo de La Habana para garantizar derechos civiles.
La lectura de fondo es clara. Washington pone el acento en elecciones, partidos libres y prensa libre. También respalda la inversión privada en petróleo como vía de ingresos y bienestar. Ese marco favorece menos control político y más libre empresa.
Para Venezuela, el mensaje importa por el costo del bloqueo institucional y la falta de garantías. Para el contribuyente y el inversionista, importa que la apertura y reglas más claras sustituyan la arbitrariedad. Sin eso, no hay transición sostenible ni mercado que funcione.



