MEXICO (Pulso) — La deuda pública neta de México alcanzó el 51% del PIB en el primer semestre de 2026. Así lo confirmó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) este jueves 30 de julio.
El dato representa un salto frente al 49.5% registrado en el mismo periodo de 2025. También supera el 50.4% del primer trimestre de este año.
En términos absolutos, la deuda neta total llegó a 19.59 billones de pesos. Eso implica un incremento real del 11.7% frente a los 17.8 billones reportados en julio de 2025.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador, calificó la posición fiscal como «sólida». Reconoció, según el documento oficial, que el nivel supera en 1.6% lo previsto para el periodo. Argumentó que se ubica por debajo del promedio latinoamericano.
Amador señaló que el costo financiero bajó 4.8% real anual en el semestre. Atribuyó esa caída a la «estrategia de manejo de activos».
Por el lado de los ingresos, el total presupuestario ascendió a más de 4.27 billones de pesos, con un alza interanual de apenas 0.1%. Los ingresos no petroleros cayeron 0.1%. La recaudación tributaria creció 0.4%. Las entradas petroleras subieron 2.1%.
El gasto neto presupuestario, en cambio, se elevó 2.1% frente al primer semestre de 2025, hasta 4.85 billones de pesos. El diferencial entre gasto e ingreso es visible.
Horas antes, el INEGI publicó la estimación oportuna del PIB: avance de 1.5% en el segundo trimestre.
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Los números hablan solos. El aparato estatal mexicano gasta 580 mil millones de pesos más de lo que ingresa en el semestre. La deuda crece a ritmo de dos dígitos reales mientras la economía avanza apenas 1.5%. Llamar «sólida» a esa posición fiscal requiere una generosa redefinición del término. El contribuyente mexicano carga con una deuda que sube sin pausa; la libre empresa, con un Estado que se expande a crédito.



