ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Washington/Maine — 8 de julio de 2026. Confirmado. Los principales líderes demócratas exigen que Graham Platner abandone la candidatura al Senado por Maine.
La presión escaló tras una serie de entrevistas publicadas por Politico. En ellas, Jenny Racicot, 41 años, acusó a Platner de ingresar a su domicilio sin permiso y agredirla sexualmente. Platner negó los hechos y los calificó de «categóricamente falsos».
Una segunda mujer, Lyndsey Fifield, denunció ante el Washington Post conducta sexual no consensual durante una relación entre 2013 y 2015. La campaña de Platner también negó esa acusación y la calificó de «políticamente motivada».
Los senadores Bernie Sanders, Chuck Schumer, Kirsten Gillibrand, Elizabeth Warren, Cory Booker, Elissa Slotkin y Ruben Gallego se sumaron a los llamados a retirarse. El representante Ro Khanna retiró su respaldo y declaró: «Graham Platner debe abandonar la carrera».
El Comité Senatorial Demócrata anunció que «no invertirá en la carrera si Platner permanece en la boleta». El partido demócrata de Maine exigió su «retiro inmediato».
Platner publicó un video en redes sociales. Dijo estar «tomando tiempo para reflexionar sobre el mejor camino», pero no anunció su salida.
El plazo límite para reemplazarlo en la boleta es el 13 de julio. Sin sustituto, los demócratas perderían toda opción en la contienda contra la senadora republicana Susan Collins, en ejercicio desde hace tres décadas.
La campaña ya acumulaba escándalos previos: un tatuaje con semejanza a un símbolo nazi, comentarios en línea que minimizaban la violación y reportes de infidelidad.
Lectura editorial. El caso Platner ilustra el costo de anteponer el fervor activista al escrutinio básico. El partido lo ungió candidato pese a señales de alarma documentadas semanas antes de la primaria. Ahora el reloj corre: si el aparato demócrata no actúa antes del 13 de julio, habrá regalado un escaño clave por no haber hecho la tarea a tiempo. La libre empresa exige due diligence; la política, también.



