USA (Pulso) — Confirmado. Bryson DeChambeau recibió una penalización de dos golpes durante la segunda ronda del Abierto Británico 2026 en Royal Birkdale. Los árbitros determinaron que pisoteó hierba alta cerca de su pelota, mejorando ilegalmente su lie.
Según el periodista de golf Geoff Shackelford, DeChambeau quiso que el presidente Donald Trump se sumara a una campaña contra la sanción. «Las fuentes con conocimiento de la discusión de treinta minutos dijeron que DeChambeau quería que el presidente se uniera a una campaña contra la eventual penalización de dos golpes que redujo su puntuación de 66 a 68», escribió Shackelford según la fuente.
Trump, según el reporte, rechazó la solicitud. La Casa Blanca no respondió de inmediato a Fox News Digital.
El incidente se prolongó. Rory McIlroy afirmó, según la fuente, que DeChambeau «tenía al último major de la temporada como rehén» al negarse a firmar su tarjeta de la segunda ronda.
El contexto importa. Trump sí contactó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir revisión de la tarjeta roja a Folaron Balogun de Team USA. La FIFA suspendió esa sanción. Balogun jugó; Estados Unidos cayó igual, 4-1 ante Bélgica.
DeChambeau terminó empatado en el puesto 14, con 4 bajo par. Ryan Fox, de Nueva Zelanda, ganó su primer major con 10 bajo par, un golpe por encima de Cameron Young.
Esto es lo que se sabe: un golfista de alto perfil, con acceso directo al presidente, intentó usar ese vínculo para revertir una decisión reglamentaria deportiva. Trump dijo que no. El árbitro de las reglas del golf no es el Despacho Oval, y el resultado lo confirma.
Pulso Global señala: que la solicitud se hiciera revela hasta qué punto algunos actores confunden influencia política con autoridad sobre instituciones deportivas. El rechazo de Trump, en este caso, fue la respuesta correcta.



