ARGENTINA (Pulso) — Un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desarrolló insertos oculares impresos en 3D para tratar el glaucoma. La enfermedad afecta a 7.700.000 personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, y es una de las principales causas de ceguera irreversible.
El problema con las gotas convencionales es contundente. Menos del 5% del fármaco aplicado penetra efectivamente en los tejidos oculares. El parpadeo y el lagrimeo natural expulsan el resto.
La solución es un inserto rectangular de colágeno y acetazolamida. Mide 6 milímetros de largo, 3 de ancho y 2 de alto — el tamaño de un grano de arroz. Se aloja en el saco conjuntival inferior y libera el medicamento de forma localizada, sostenida y controlada.
La acetazolamida bloquea enzimáticamente la producción de humor acuoso. Antes solo se administraba en pastillas orales, por su baja solubilidad y escasa permeabilidad ocular. El equipo superó ese obstáculo incorporando el principio activo puro o en nanocristales dentro del andamio de colágeno.
Los ensayos en modelos animales confirmaron que los insertos no generan irritación. Mantienen el efecto farmacológico activo durante un mínimo de 10 horas continuas y logran resultados equivalentes a las pastillas, con cantidades de fármaco sensiblemente menores.
El proyecto está radicado en el Instituto de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas y en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Tecnología Farmacéutica, ambos dependientes de la UNC y del CONICET. La ingeniera biomédica Julieta Ribotta encabeza el grupo; el dispositivo nació como su trabajo integrador de carrera. El proyecto obtuvo el segundo lugar en la categoría de investigación aplicable del certamen provincial de innovación tecnológica universitaria.
Las próximas etapas incluyen optimizar los tiempos de liberación, perfeccionar los mecanismos de adhesión y estandarizar el proceso para producción a escala comercial.
Esto es lo que se sabe. La innovación ilustra el valor de la investigación aplicada cuando la universidad trabaja con foco en resultados concretos. Un dispositivo nacido en aulas cordobesas podría reducir costos de tratamiento y mejorar la adherencia de millones de pacientes. El desafío ahora es el escalado industrial: convertir el laboratorio en cadena de suministro real.



