CHILE (Pulso) — Mariela Formas, vicepresidenta ejecutiva de la Cámara de Innovación Farmacéutica, planteó que Chile tiene ventajas competitivas para atraer inversión biomédica, pero no las ha aprovechado.
La dirigenta dijo que la investigación clínica es «la puerta de entrada para la inversión» y que hoy existen trabas regulatorias que vuelven menos atractivo al país. También sostuvo que la rapidez institucional es clave para no perder frente a otros mercados.
Formas comparó los tiempos de autorización. Dijo que el ISP tarda 100 días promedio en autorizar una investigación clínica. Agregó que Argentina demora 20 días. También recordó que Chile antes autorizaba en 50 días.
La ejecutiva afirmó que Chile es el país que hace más ensayos clínicos por millón de habitantes en América Latina. Además, señaló que la industria de investigación clínica aporta el 26% del gasto en I+D del sector privado. «Uno de cada cuatro pesos» invertidos en innovación, dijo, proviene de esa industria.
Entre las medidas que propone, mencionó destrabar barreras legislativas, fortalecer el ISP con autonomía financiera y separar ese organismo de Anamed. También dijo que el proyecto de modernización de la ley Ricarte Soto está «un poco dormido».
La lectura es clara. Chile tiene capital científico, datos e infraestructura hospitalaria, pero el aparato estatal sigue funcionando como freno. En una economía que busca diversificar su matriz productiva, la señal importa tanto como la ley.
Si el país quiere más inversión privada, necesita menos burocracia y más agilidad regulatoria. De lo contrario, la oportunidad seguirá yéndose a mercados que sí entienden que salud y crecimiento no son mundos separados.



