ARGENTINA (Pulso) — El Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires arrancó en 2023 con sistemas de gestión de calidad bajo la norma ISO 9001:2015. El impulso vino de la secretaria de Administración General y Presupuesto, Ferrero, según el documento.
Hoy están certificados la Presidencia del Consejo de la Magistratura, la mayoría de sus áreas administrativas, 28 juzgados y tres salas de distintos fueros, la Secretaría de Infancias y Adolescencias y otras dependencias jurisdiccionales.
Este año se crearon Sistemas Únicos de Gestión de Calidad para cuatro ámbitos: el fuero Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas; el fuero Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo; el Tribunal Electoral; y las áreas administrativas del Consejo de la Magistratura. En conjunto, casi 70 procesos certificados.
El modelo no toca la independencia de los magistrados al decidir causas. Audita procesos, no sentencias. Mide tiempos, cargas de trabajo, resultados y desvíos. La referencia metodológica es la Comisión Europea para la Eficiencia de la Justicia (CEPEJ) del Consejo de Europa.
Este año se cumplen 30 años de la Constitución de la Ciudad. El texto oficial lo marca como fecha de «consolidación definitiva» del modelo.
Lectura de Pulso Global. Una justicia que mide sus propios procesos es una justicia que puede rendir cuentas. Eso es exactamente lo que el ciudadano —y el contribuyente— tiene derecho a exigir. La certificación ISO no es burocracia nueva: es el antídoto a la burocracia opaca. Cuando una institución pública adopta criterios de gestión propios del sector privado, el resultado habitual es menos demora, menos arbitrariedad y más confianza. El modelo porteño merece atención: demuestra que modernizar el Estado no requiere más gasto, sino mejor información.


