ARGENTINA (Pulso) — El economista Miguel Ángel Broda lanzó una advertencia sobre el horizonte electoral del gobierno de Javier Milei.
Su diagnóstico es preciso: «La reelección del Presidente depende de que el resto de la economía crezca dos por ciento de acá en adelante».
Broda aclaró que ese «resto» es enorme. Si se excluyen energía, minería e intermediación financiera, los sectores restantes —el 87% del PBI— crecieron «levemente negativo» en los primeros meses del año.
«Los motores están muy averiados», afirmó. El crédito cae. La masa salarial real cae. El ingreso disponible «ha dejado de caer hace 60 días, pero está en el pozo».
El consultor marcó un cambio en el clima social. «La inflación ya no es la prioridad de la gente; ahora la prioridad es el desempleo y el salario», advirtió. Las encuestas, dijo, son «preocupantes».
Sobre el tipo de cambio, Broda señaló tensión. «Seguramente la calle estará mejor con un dólar un poco más caro, pero la obsesión con la inflación claramente no permite un ajuste». Al mismo tiempo alertó: abrir la economía con dólar barato hace cerrar empresas «al cuete».
El contexto global agrava el dilema. «El mundo ha cambiado hacia un neomercantilismo con un segundo shock de China, que produce más del 30% de la industria del mundo», detalló.
Su conclusión política: «Para que no volvamos a la decadencia necesitamos capitalismo de centro, no extremismos». Un cambio de régimen como el argentino, sostuvo, requiere «entre tres y cinco gobiernos consecutivos para consolidarse».
La lectura de Pulso Global. El ajuste fiscal de Milei es real y sus resultados macroeconómicos son verificables. Pero Broda pone el dedo en la llaga: el libre mercado necesita empresas vivas, salarios que compren y crédito que fluya. Sin esos tres pilares, el votante no evalúa balances fiscales; evalúa su bolsillo. La advertencia no es contra el rumbo; es contra la velocidad y el costo de la transición. Ignorarla sería el mayor riesgo para la continuidad del único experimento serio de desregulación en la región.



