ESTADOS UNIDOS (Pulso) — El representante Andy Biggs, aliado clave del presidente Donald Trump, presentó su plataforma para la gobernación de Arizona. Su lema central: «Mantener Arizona a salvo».
La elección general se celebrará el 3 de noviembre de 2026. Las primarias de ambos partidos están previstas para el 21 de julio. Biggs buscará la nominación republicana; la gobernadora demócrata Katie Hobbs irá por la reelección.
El eje del programa es la seguridad fronteriza. Biggs promete coordinación directa con Trump y con las fuerzas del orden. Sus objetivos: cerrar la frontera sur, combatir el tráfico de fentanilo y reforzar el financiamiento policial.
En economía, el plan incluye reducción de impuestos, menor carga regulatoria, suministro energético estable y política hídrica orientada al crecimiento del estado.
En transparencia, Biggs propone eliminar el fondo especial para ceremonias de asunción. Promete no crear ese fondo si resulta electo. También impulsaría una ley que obligue a empresas con contratos estatales a declarar sus contribuciones políticas. Además, busca divulgación más rápida del uso del denominado State Protocol Fund y prohibición de donaciones extranjeras en campañas.
Biggs representa a Arizona en la Cámara desde 2017 y presidió anteriormente el Senado estatal. Según la fuente, recibió el respaldo de Trump en la carrera por la gobernación. Los sondeos lo muestran como favorito para la nominación republicana, con el 60% de apoyo de cara a las primarias. Hobbs, en cambio, aparece con ventaja en un eventual enfrentamiento directo, según los mismos sondeos.
Analistas de The New York Times califican esta contienda como una de las más competitivas de EE.UU. en 2026.
Pulso Global observa: la plataforma de Biggs es un manual de libre empresa aplicado al nivel estatal. Menos burocracia, más seguridad, cero fondos de inauguración. Frente a una gobernadora demócrata que encarna el aparato progresista, Arizona se convierte en campo de prueba de si el modelo Trump-conservador puede ganar fuera del ciclo federal. El contribuyente arizonense tiene mucho en juego.



