ARGENTINA (Pulso) — Argentina superó los US$10.000 millones anuales en exportaciones de servicios basados en el conocimiento. El sector se convirtió en el tercer complejo exportador del país, según la fuente. Una parte sustancial de ese valor se genera en la Ciudad de Buenos Aires.
El universo va más allá del software. Servicios profesionales, financieros, jurídicos, contables, creativos y de consultoría integran también esa economía.
La Ciudad ya aplica varias herramientas de fomento. Entre ellas: alícuota cero de Ingresos Brutos para exportación de servicios, exenciones para profesionales, mecenazgo científico, distritos de innovación y el Parque de Innovación. Existen además nuevos regímenes de inversión e incorporación de inteligencia artificial en la gestión pública.
Sin embargo, persiste una brecha competitiva. Buenos Aires carece de zona franca para exportación de servicios. Uruguay y Chile ya ofrecen ese incentivo. La Ciudad lo solicita «desde hace décadas», según el documento.
La autorización depende del Gobierno nacional. Una zona franca, argumenta la fuente, fortalecería a Buenos Aires como hub regional y podría replicarse en otras provincias.
Lectura editorial. El dato de US$10.000 millones demuestra que la libre empresa y el capital humano generan valor sin necesidad de gasto público expansivo. El obstáculo no es falta de talento: es burocracia y presión tributaria que el Estado nacional no termina de remover. Cada año sin zona franca es inversión y empleo que se van a Montevideo o Santiago. El Gobierno de Milei, con su agenda de desregulación, tiene aquí una victoria rápida y de bajo costo fiscal. Aprobar la zona franca no es conceder un privilegio; es dejar de cobrar un peaje que expulsa riqueza.



