ARGENTINA (Pulso) — Washington fue el escenario. Argentina participó del lanzamiento de ATLAS, iniciativa del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para desarrollar aplicaciones nucleares civiles en alta mar.
La sigla responde a Atomic Technologies Licensed for Applications at Sea. Busca un marco internacional para el uso seguro de energía nuclear en buques civiles y centrales flotantes.
El embajador argentino en Estados Unidos, Alejandro Oxenford, encabezó los contactos. Se reunió con el director general del OIEA, Rafael Grossi, y con el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright.
También viajó el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, junto a representantes del sector nuclear nacional. Fueron recibidos en la Embajada argentina en Washington para revisar los lineamientos de la política nuclear del país.
Ramos Nápoli habló además con Grossi y con Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina. Destacó las capacidades desarrolladas por el país en décadas de trabajo, desde el ciclo de combustible hasta la formación de especialistas.
El evento reunió a unos 600 participantes de más de 50 países. Asistieron organismos internacionales, empresas nucleares, firmas marítimas y autoridades portuarias. El OIEA prevé seis grupos de expertos para temas regulatorios, seguridad y salvaguardias.
Uno de los ejes técnicos son los reactores modulares pequeños (SMR), adaptables a plataformas marítimas. El organismo estima que algunos sistemas podrían desplegarse en la próxima década.
La gestión libertaria capitaliza así décadas de desarrollo nuclear estatal para abrir mercado externo. La apuesta es clara: convertir know-how técnico en negocio de exportación, no en gasto público estancado.
Que Buenos Aires dialogue de igual a igual con Washington y el OIEA confirma un giro. Argentina deja el aislamiento diplomático y busca capital, tecnología y clientes en un sector donde el sector privado internacional marca el ritmo.


