ARGENTINA (Pulso) — El SABIA-Mar ingresó en la etapa final de integración y ensayos. El lanzamiento está previsto para el primer semestre de 2027.
La misión la encabeza la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). INVAP es el contratista principal para construcción, integración y pruebas.
El satélite incorporará cámaras ópticas, sensores avanzados y capacidad de observación nocturna. Su tiempo de revisita será de aproximadamente dos días. La resolución espacial alcanzará 200 metros en escenario regional y 800 metros en observaciones globales.
Entre sus productos figuran mapas de clorofila-a, reflectancia oceánica, turbidez y radiación fotosintéticamente disponible. Pero sus capacidades van más lejos: localizará e identificará embarcaciones colaborativas y no cooperativas.
El historiador espacial Diego Córdova señaló que los sensores operarán en rangos infrarrojos y ultravioletas. Según explicó, eso permitirá detectar la luminiscencia de embarcaciones durante operaciones pesqueras nocturnas.
La construcción y los ensayos se desarrollan en Bariloche. Pruebas técnicas adicionales se realizaron en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba.
Participan también VENG —que operará el satélite desde tierra—, la Universidad Nacional de La Plata, la CNEA, IMER y Ascentio. La UNLP desarrolló el receptor AGR-T para sistemas globales de navegación, el primero de origen nacional incorporado a un satélite argentino de observación terrestre.
Lectura editorial. El SABIA-Mar es un ejemplo concreto de lo que puede lograr el Estado cuando actúa en su carril: ciencia aplicada, soberanía real y protección de recursos propios. Argentina pierde cada año riqueza pesquera ante flotas extranjeras que operan en la sombra; un satélite con visión nocturna y capacidad de identificar buques no cooperativos cambia esa ecuación. El proyecto además moviliza cadena de valor nacional —INVAP, VENG, UNLP, CNEA— sin depender de tecnología importada. Eso vale.



