ARGENTINA (Pulso) — Juan Manuel Sánchez, presidente de la Cámara Argentina de la Última Milla, lo dice sin rodeos. «La última milla hoy es uno de los principales motores de innovación tecnológica dentro de la logística». El diagnóstico llega en un momento de expansión acelerada del ecommerce.
El sector lidera desarrollos clave. Tracking, trazabilidad y experiencia del cliente nacieron aquí. Hoy otras ramas de la logística los toman como modelo, según Sánchez.
Sin embargo, persiste una brecha crítica. Las carreras de logística forman profesionales «sin conocer las herramientas específicas que utiliza la última milla», afirma el directivo. La tecnología cambia; la formación no acompaña ese ritmo.
El problema no es solo educativo. Sánchez alerta: si el ecommerce sigue creciendo sin replantear la logística urbana, «cada vez habrá más vehículos circulando y el sistema terminará colapsando». La solución pasa por nuevos modelos operativos, puntos de transferencia y vehículos adaptados.
Los e-lockers aparecen como alternativa viable. El usuario los adopta rápido. El obstáculo real es el modelo operativo: requieren volumen concentrado y colaboración entre actores. Ahí entra un concepto central para Sánchez: la interoperabilidad. Sin reglas comunes, el potencial se pierde.
La movilidad eléctrica y nuevas formas de distribución «ya son una realidad en otros mercados», agrega. El desafío argentino es preparar las ciudades para recibirlas.
Lectura editorial. El caso de la última milla ilustra lo que ocurre cuando la libre empresa innova más rápido que el Estado regula o que las instituciones educativas actualizan sus programas. Los operadores invierten en equipamiento, vehículos y tecnología sin esperar permiso burocrático. El resultado: herramientas que hoy usa toda la industria.
El riesgo real no es el mercado. Es que la ausencia de reglas comunes —interoperabilidad, espacios de cooperación— deje el potencial sin escalar. Aquí el Estado tiene un rol acotado pero concreto: facilitar, no intervenir. El ajuste de Milei abre una ventana; aprovecharla depende del sector privado.



