ARGENTINA (Pulso) — El iPhone 17 Pro Max de 256 GB cuesta USD 2.112 en Argentina. En Chile, USD 1.473. La diferencia: 43,4%.
El dato no es aislado. Un Smart TV LG de 85 pulgadas vale USD 2.508 en Argentina frente a USD 968 en Chile. Brecha: 159%. La tablet Lenovo Tab P11 de 128 GB marca una diferencia de 87,8% entre ambos países.
No todos los productos muestran igual comportamiento. La MacBook Air M4 de 256 GB cuesta USD 1.716 en Argentina y USD 1.657 en Chile, diferencia menor. La PlayStation 5 Slim de 1 TB se consigue a USD 1.063 en Argentina, por debajo de Uruguay (USD 1.069).
Damián Di Pace, director de Focus Market, identifica la causa estructural. «Chile no conoce lo que es Ingresos Brutos, no conoce lo que es el Impuesto a los Débitos y Créditos», señaló. Según el analista, Chile acumula más de 40 años de apertura comercial y acuerdos con múltiples mercados.
Di Pace advierte que el sobrecosto argentino no es neutral. «Si pagás un 40% más, esa diferencia es menor consumo para otro tipo de bienes o un menor nivel de ahorro», explicó. El impacto, según él, recae principalmente sobre la clase media.
El régimen de importaciones cambió. Di Pace señaló que hoy los argentinos acceden al mercado cambiario oficial y pueden importar desde plataformas del exterior con entrega a domicilio. «Se fue bajando la burocracia en aranceles», afirmó. Eso reduce el incentivo al viaje de compras.
Pulso Global observa lo evidente: la brecha no es un fenómeno de mercado, es una construcción fiscal. Ingresos Brutos en cascada, impuesto al cheque y décadas de proteccionismo arancelario encarecen cada eslabón de la cadena. El consumidor argentino paga ese costo sin haberlo votado explícitamente.
La apertura iniciada bajo el gobierno de Milei apunta en la dirección correcta. Pero mientras la carga impositiva provincial y nacional no se desmantele en profundidad, la tecnología seguirá siendo un lujo comparativo. El libre comercio no es solo un eslogan: es la diferencia entre USD 968 y USD 2.508 por el mismo televisor.



