VENEZUELA (Pulso) — El debate sobre Venezuela regresa a Washington. Así lo advierte María Alejandra Aristeguieta, experta en políticas internacionales con 30 años de práctica diplomática en Ginebra.
Según declaraciones a Infobae, la internacionalista ubica dos movimientos recientes de EEUU. Primero, la extracción de Nicolás Maduro por considerarlo «amenaza real para la seguridad estadounidense». Después, un proceso de estabilización impulsado junto con «representantes de la dictadura que permanecieron en el poder».
El objetivo declarado, según Aristeguieta, sería favorecer inversiones petroleras que refuercen la seguridad nacional estadounidense «en momentos de tanta inestabilidad mundial con los precios del petróleo».
Entre las ideas que se estarían evaluando en Washington figura un esquema similar al de los Estados Libremente Asociados del Pacífico. Esa figura permitiría, según la experta, «mayor control militar y un intercambio más favorable de recursos económicos».
Los obstáculos son considerables. «Venezuela cuenta con una Constitución que prohíbe la cesión de territorio o soberanía», advierte Aristeguieta. Cualquier fórmula semejante requeriría reforma constitucional profunda y aprobación popular.
Además, los terremotos del 24 de junio expusieron, a su juicio, las debilidades de una estrategia centrada en seguridad y economía que deja en segundo plano la promoción democrática. La limitada inversión en Venezuela responde precisamente a la ausencia de Estado de derecho.
Confirmado. En desarrollo.
Lectura editorial. La estrategia pragmática de Washington tiene lógica de corto plazo: petróleo barato, contención geopolítica. Pero sin Estado de derecho ni garantías jurídicas, el capital privado no llega. Ningún inversor serio compromete capital de largo plazo en un territorio sin reglas claras. Si EEUU quiere rédito económico real en Venezuela, la democracia no es adorno ideológico: es condición de mercado. El debate en Washington apenas comienza.


