VENEZUELA (Pulso) — La Alcaldía de Caracas anunció un esquema de jornada intercalada para la administración pública. Un día de trabajo, otro de descanso. Salida obligatoria a las 12:30 del mediodía.
La alcaldesa Carmen Meléndez confirmó la medida. El objetivo declarado: reducir la demanda eléctrica en la capital. No precisó fecha de inicio. Tampoco aplicará a servicios esenciales, según la fuente.
El anuncio llega tras el llamado de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Según el documento, Rodríguez exhortó a la población a ahorrar agua y energía. Atribuyó la crisis al fenómeno climático «Súper Niño». Distintas regiones del país reportan cortes eléctricos y restricciones de agua.
En paralelo, la embajada de Estados Unidos informó que especialistas del Departamento de Energía y del Pacific Northwest National Laboratory inspeccionaron la represa Simón Bolívar, conocida como Guri. La visita forma parte de los esfuerzos anunciados para apoyar la recuperación del sector energético venezolano. El Guri concentra una parte fundamental de la generación eléctrica nacional.
Confirmado. No hay fecha de inicio del plan. No hay cifras de ahorro proyectado. No hay plazos.
Lectura de la casa. El aparato estatal venezolano no repara infraestructura: la rodea. Reducir la jornada laboral es administrar la escasez, no resolverla. Décadas de gestión chavista dejaron el sistema eléctrico al borde del colapso permanente. Que técnicos extranjeros deban inspeccionar el Guri dice más sobre el estado real del país que cualquier comunicado oficial. El costo lo pagan los trabajadores con menos horas productivas y los ciudadanos con menos servicio. La libre empresa y la inversión privada —aplastadas por el modelo— habrían mantenido la infraestructura. El régimen ofrece descanso forzado donde debería ofrecer soluciones.


