VENEZUELA (Pulso) — Donald Trump compartió este sábado en Truth Social un mapa de Venezuela con la bandera estadounidense y la leyenda «Estado 51».
No es la primera vez. El 12 de mayo Trump declaró a Fox que estaba «considerando seriamente» la anexión. Al día siguiente subió a su red social un mapa similar.
El antecedente directo: el 3 de enero fuerzas militares estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro. Lo trasladaron a Nueva York. Allí permanece a la espera de un juicio federal por narcoterrorismo.
Desde esa fecha, Washington ejerce tutelaje sobre el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez. El objetivo declarado: alcanzar una transición democrática. Sin calendario electoral fijado.
Este viernes Trump afirmó que Venezuela «todavía no está preparada» para celebrar elecciones, pero reconoció «avances». Elogió a Rodríguez: «Delcy ha estado haciendo un trabajo fantástico». Destacó el beneficio para empresas estadounidenses y para el pueblo venezolano del mercado petrolero.
Este sábado, el Parlamento venezolano y un grupo de opositores anunciaron el inicio de conversaciones apoyadas por Washington para promover la democracia.
Venezuela no es el único caso. Trump también alude con frecuencia a Canadá como posible «Estado 51» y ha insinuado lo mismo respecto a Groenlandia.
Lectura de la casa. El mapa es un mensaje político, no un decreto. Pero la secuencia importa: captura de Maduro, tutelaje del gobierno interino, elogios públicos a Rodríguez y ahora el símbolo de la anexión. Washington conduce el proceso venezolano con mano firme. La libre empresa petrolera y la estabilidad jurídica avanzan bajo ese paraguas. El reloj de la transición lo maneja Trump, no Caracas.


