BRASIL (Pulso) — Washington actúa. El gobierno de Donald Trump planea aranceles del 25% sobre varios productos brasileños. La medida deriva de una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Marco Rubio lo confirmó en X. El secretario de Estado dijo que Lula ha antepuesto «su propio ego» en lugar de alcanzar un acuerdo. Según Rubio, Brasil no ha negociado «de buena fe» con Washington.
Tres frentes en disputa. La investigación señala: censura a empresas tecnológicas estadounidenses, restricciones al etanol de EE.UU. en el mercado brasileño y deforestación ilegal en la Amazonía. Según el documento, esa deforestación otorga a Brasil una ventaja competitiva desleal.
También está Pix. El informe acusa a Brasil de favorecer su plataforma de pagos electrónicos en detrimento de proveedores estadounidenses del sector. Lula ha presentado Pix como símbolo de soberanía tecnológica.
Jamieson Greer, representante comercial de EE.UU., anticipó un anuncio oficial este miércoles. Los aranceles excluyen carne de res, café, metales y energía.
Contexto político. El pasado 7 de mayo, Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente y candidato presidencial, visitó a Trump en la Casa Blanca. La visita fue leída como respaldo republicano al aspirante.
Lectura editorial. Washington usa su herramienta comercial más contundente para presionar a un gobierno que protege su aparato digital del Estado —Pix— mientras restringe el acceso al mercado a empresas privadas estadounidenses. El principio es claro: la competencia abierta no negocia con el nacionalismo tecnológico. Lula eligió el simbolismo soberanista; la factura llega ahora en forma de arancel.


