VENEZUELA (Pulso) — Caracas. Vecinos de la calle Prolongación «El Lago», avenida Andrés Bello, denunciaron este lunes irregularidades en los trabajos sobre la Torre de David.
La queja central: una placa de concreto suspendida en la estructura —dañada por los terremotos del 24 de junio— estaba siendo manipulada por dos personas con un mecate amarillo y una escalera de aluminio.
«Una estructura que puede llegar a pesar toneladas la quieren mover con un mecate», alertó una de las vecinas en videos difundidos por el periodista Daniel Álvarez Rojas en X.
Según las residentes, las autoridades habían prometido otra cosa. Un representante enviado por la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, les comunicó que la placa sería retirada al día siguiente con maquinaria especializada y de forma «controlada». Esa promesa, según denunciaron, nunca se cumplió.
«Se supone que iban a traer personal calificado para mover la placa controladamente para resguardar las casas y las personas que vivimos acá», declaró otra vecina.
En horas de la mañana los residentes fueron sorprendidos por la caída de escombros. Las imágenes muestran a los operarios apoyados en la escalera de aluminio intentando sujetar la estructura.
«Miren esto, esto es insólito. De verdad que la vida para ellos no es importante», concluyó una de las mujeres.
La placa permanece suspendida. El riesgo de desprendimiento sigue activo.
Lectura editorial. Lo ocurrido en la Torre de David no es un accidente burocrático: es el retrato exacto de un Estado que promete y no cumple, y que expone vidas —trabajadores y vecinos— a un riesgo evitable. Cuando el aparato oficial sustituye la maquinaria especializada por un mecate, el problema no es de presupuesto: es de rendición de cuentas. Nadie responde, nadie firma, nadie repara el daño. Eso es lo que el chavismo llama «ayuda».


