PARAGUAY (Pulso) — Tim Payne marcó a los 12 minutos de su debut con Olimpia de Paraguay. El equipo goleó a Rubio Ñu 5-0. El defensor neozelandés vive ahora en el barrio residencial Ycuá Satí de Asunción.
El presidente del club, Rodrigo Nogués, explicó cómo llegó el jugador. «Me llamó la atención todo lo que fue generando en redes», dijo a Deporte Total 780. Encargó un informe al departamento de scouting. El entrenador Vitamina Sánchez dio el visto bueno. El acuerdo se cerró en Los Ángeles durante el Mundial.
Nogués detalló el impacto económico ante ABC Deportes. «Con su llegada se sumaron dos sponsors nuevos», afirmó. «Después del gol se acercaron de tres a cuatro marcas nuevas». Agregó que el tanto fue «el gol más visto del fin de semana en todo el mundo».
Payne llegó al fútbol sudamericano desde el Wellington de Nueva Zelanda. Era, según la fuente, el jugador con menos seguidores en redes de todos los participantes del Mundial. Hoy supera los 5 millones de seguidores en Instagram.
Su popularidad arrancó con una campaña del influencer argentino Valentín Scarnisi, conocido como Elscarso. La iniciativa viral precedió al torneo. España ganó la Copa del Mundo 2026.
El jugador habló con Tigo Sports tras su estreno. «El pueblo paraguayo ha sido muy acogedor conmigo y con mi familia. Estoy muy agradecido por el apoyo que me mostraron», declaró.
Su esposa, Michelle Peters, de 32 años, es fotógrafa profesional. Dejó su emprendimiento en Wellington para acompañarlo. Tiene raíces latinas —madre costarricense, padre neozelandés— y habla español con fluidez. La pareja tiene un hijo de un año llamado Brooklyn.
El caso Payne ilustra algo que el libre mercado conoce bien: la visibilidad genera valor. Un jugador sin cotización previa se convirtió en activo comercial real para Olimpia. Sponsors, audiencia global y exposición de marca: todo llegó por la vía orgánica de las redes, sin burocracia ni subsidio estatal. El fútbol, cuando opera como mercado, premia la atención y la recompensa en contratos concretos.


