MEXICO (Pulso) — Confirmado. La administración Trump anunció el jueves aranceles de al menos 10% a importaciones de la mayoría de sus socios comerciales. El fundamento: una investigación sobre presunto incumplimiento en materia de trabajo forzoso en cadenas de suministro.
México quedó en el grupo de 14 socios «que han adoptado prohibiciones del trabajo forzoso». Ese grupo enfrenta un arancel del 10%. Las restantes 46 economías pagan 12.5%, vigente desde el primer minuto del viernes 24 de julio.
El dato clave: los bienes que cumplen reglas de origen del T-MEC quedan exentos. Así lo confirmó la Secretaría de Economía, según el documento oficial. El 85% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos ingresa con arancel cero.
El efecto sobre México es «neutro», según la fuente. El arancel de 10% de la Sección 122 expiró el viernes al cumplir 150 días de vigencia. Lo reemplaza el 10% de la Sección 301. El resultado arancelario no cambia para los exportadores T-MEC-compatibles.
La excepción sigue siendo el 15% restante. Acero, aluminio, cobre, automóviles y autopartes siguen bajo aranceles de la Sección 232. Esos productos no tienen blindaje del tratado.
En paralelo, los equipos negociadores de México y Estados Unidos cerraron en la Ciudad de México la tercera ronda bilateral. La calificaron de «constructiva». La siguiente ronda se celebrará en septiembre, en Washington, DC, como parte de la revisión del T-MEC.
Bloomberg señaló que los nuevos aranceles por trabajo forzoso representan la medida más drástica de Trump desde que la Suprema Corte anuló sus gravámenes anteriores en febrero.
Las exportaciones de manufacturas no automotrices explicaron dos de cada tres dólares obtenidos por México en ventas externas entre enero y mayo de 2026.
Lectura editorial. El T-MEC vuelve a demostrar su valor como ancla comercial. El libre comercio con reglas claras protege a los exportadores mejor que cualquier gestión burocrática. El riesgo real sigue concentrado en el sector automotriz y en los metales, donde el aparato proteccionista de Washington opera sin contrapeso del tratado. Esa es la vulnerabilidad que la negociación de septiembre debe atender.


