COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. El sistema de medios públicos RTVC enfrenta una maniobra sindical de último minuto. Según documentos y fuentes consultadas por El Colombiano, promotores del proceso buscan constituir un sindicato antes del relevo administrativo del 7 de agosto.
El objetivo declarado: formalizar a todos los contratistas como trabajadores oficiales en un plazo de un mes. El borrador del pliego de peticiones, de 10 páginas, plantea estabilidad reforzada y restricciones a la terminación de vínculos laborales.
Los chats de WhatsApp, en poder del diario, muestran convocatorias urgentes. Un mensaje señala: «Necesitamos al menos 26 personas... esta noche se depurará el grupo para formalizar el proceso». También se solicitan cédulas, contratos vigentes y correos de renovación en un único PDF.
Tres fuentes, que pidieron reserva de identidad por temor a represalias, aseguran haber recibido mensajes que vinculaban la renovación de sus contratos con el apoyo al sindicato. Una resumió así el ambiente: «Nos dijeron que el contrato estaba por vencerse y que era mejor apoyar el proceso».
La paradoja es notoria. Según los entrevistados, en administraciones anteriores los contratos duraban seis meses o un año. Durante la gestión de Hollman Morris bajaron a tres o cuatro meses. Ahora, esos mismos contratos cortos sirven de argumento para exigir estabilidad. «Primero acortaron los contratos y ahora presentan la estabilidad como una bandera sindical», afirmó un exfuncionario consultado.
Diversas fuentes interpretan el pliego como un intento de dejar abierta una negociación colectiva que heredará la administración entrante. «Quieren dejarle ese problema resuelto al próximo gerente», resumió uno de los trabajadores entrevistados.
Esto es lo que se sabe. La creación de sindicatos es un derecho constitucional en Colombia. Pero cuando el aparato estatal se usa para blindar a funcionarios elegidos por un gobierno saliente, el contribuyente termina pagando la factura de decisiones que nunca eligió. El próximo gerente de RTVC recibirá, si la maniobra prospera, obligaciones laborales heredadas y negociaciones abiertas. Eso no es sindicalismo: es captura institucional con sello de última hora.


