MÉXICO (Pulso) — La cancelación temporal de Jóvenes Construyendo el Futuro para lo que resta del año encendió una alerta en Palacio Nacional.
El programa fue suspendido por falta de recursos, en un contexto de presión sobre el gasto federal, según la fuente citada. El texto vincula la medida con la dificultad para cerrar diciembre y con la prioridad de proteger transferencias directas.
También menciona que el secretario de Hacienda, Edgar Amador, habría advertido sobre la inviabilidad financiera de megaproyectos heredados de López Obrador. Entre ellos aparecen el Tren Maya, Dos Bocas y el aeropuerto Felipe Ángeles.
El documento sostiene que esos proyectos reciben 300 mil millones de pesos al año para evitar un colapso. Además, afirma que el gobierno busca sostener el gasto social mientras comprime otras partidas y acelera la recaudación.
En el frente económico, la fuente cita un crecimiento de 1.4% para este año, según el Banco Mundial. También recuerda que América Latina y el Caribe crecería 2.2%.
La nota añade que no hay inversión nueva y que el acuerdo comercial con Estados Unidos enfrenta turbulencias. Por eso, la suspensión del programa aparece como un síntoma de mayor fragilidad fiscal.
Desde la óptica de esta casa, el mensaje es claro. Cuando el dinero público no alcanza, el ajuste termina golpeando programas productivos y no sólo la propaganda oficial.
La prioridad debería ser ordenar el gasto, proteger la inversión y evitar que la burocracia convierta cada peso del contribuyente en una apuesta política. Sin crecimiento ni inversión, la capacidad del Estado para repartir se reduce rápido.