CHILE (Pulso) — Confirmado. Cinco senadores ingresaron una nueva reforma de seguridad este miércoles. Son Pedro Araya, Karim Bianchi, Iván Flores, Andrés Longton y Arturo Squella.
La movida llegó después de que el Gobierno retirara su proyecto de reforma durante la misma jornada. Squella destacó la transversalidad de la iniciativa. Araya dijo que «aquí no ha ganado ni el Gobierno ni la oposición».
El texto busca equiparar el crimen organizado con el terrorismo. Según el documento, esa equiparación apunta a reconocer su capacidad para afectar derechos fundamentales, penetrar instituciones y debilitar el Estado de Derecho.
La reforma también habilita regímenes penitenciarios especiales para condenados o imputados por delitos terroristas o de crimen organizado. Los autores sostienen que la cárcel no puede convertirse en una plataforma de mando para esas organizaciones.
Otro eje es el estado de excepción constitucional de emergencia. El proyecto señala que no cualquier amenaza permitirá declararlo. Debe existir una amenaza grave, actual o inminente, con antecedentes suficientes.
Longton explicó que el Presidente podría dictarlo por 30 días. Luego necesitará acuerdo del Congreso para prorrogarlo. Además, el documento ordena informar cada 15 días sobre las circunstancias, las medidas y sus resultados.
Flores calificó la propuesta como «nuevo, diferente, acotado, preciso, práctico». Añadió que los cinco autores conocen el tema de seguridad y «no somos profanos».
La lectura política es evidente. Cuando el delito organizado crece, el Estado debe responder con reglas claras y poder efectivo. La burocracia no puede ser más lenta que las bandas.
También queda una señal para el Congreso. Si esta reforma avanza, habrá menos espacio para gestos y más presión para legislar con orden, control y responsabilidad institucional.