ARGENTINA (Pulso) — La interna libertaria estalló este viernes. Diego Santilli, jefe de Gabinete, respondió a Victoria Villarruel en Radio Mitre. La calificó de «disparate».
Villarruel había publicado en redes que Milei replica «persecuciones imaginarias» y sufre una «locura galopante». Agregó tener «genuina preocupación por su estado».
El origen: la diputada Lilia Lemoine publicó un texto que Milei reposteó en su cuenta oficial. Allí Lemoine sostuvo que Villarruel y la exoficialista Marcela Pagano mantienen vínculos con el peronismo. También afirmó que actuaron como «cómplices para intentar hacerle juicio político» al Presidente.
Lemoine comparó además la relación entre ambas con la de «Rusia e Irán»: «fingen ser enemigas, pero son socias contra Occidente», según el texto citado por la fuente.
Santilli fue directo. «Si hay una persona que no está de acuerdo, que dé un paso al costado. Que arme su proyecto y que compita», planteó.
Más allá de la fractura interna, el ministro coordinador defendió la agenda económica del Gobierno. Respaldó el «grillete fiscal»: obligación permanente de equilibrio en las cuentas públicas. Y explicó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que busca prohibir la emisión para financiar déficit. «El único objetivo debe ser preservar el valor de la moneda», sostuvo.
Según Santilli, la modificación de 2012 —bajo la gestión de Mercedes Marcó del Pont durante el gobierno de Cristina Kirchner— generó pérdidas estimadas en US$10.000 millones. La inflación acumulada desde la salida de la convertibilidad alcanza, según sus cálculos, el 169.000%.
También detalló el mecanismo de shutdown que impulsa el Ejecutivo: si el presupuesto entra en déficit y el Congreso no lo corrige, se congela el gasto discrecional, las contrataciones y los sueldos de Presidente, legisladores y altos funcionarios. Educación, salud, fuerzas armadas y jubilaciones quedarían excluidas.
Pulso Global observa: la fractura entre Milei y Villarruel expone una tensión estructural del espacio libertario. El Gobierno apuesta a disciplinar el disenso interno mientras avanza en reformas de fondo. El «grillete fiscal» y la reforma del Banco Central son el núcleo del proyecto de libre empresa que la Casa Rosada defiende. La interna es ruido; las reformas, la sustancia.


