ARGENTINA (Pulso) — Buenos Aires, 17 jul. — Diego Santilli cortó la cinta de la 138° Exposición Rural de Palermo. «La Argentina se ha puesto en marcha», afirmó ante productores y funcionarios.
El jefe de Gabinete prometió «sacarle la pata de arriba» al campo. Recordó que antes de fin de año la Nación bajará «dos puntos de derechos al trigo y la cebada».
Sobre la carga fiscal, Santilli citó cifras concretas. La presión tributaria sobre el PBI cerrará 2026 en «26,7%», según dijo. El techo anterior fue «32,6%».
Siete gobernadores compartieron un cóctel con el funcionario. Estuvieron Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro), Carlos Sadir (Jujuy), Claudio Poggi (San Luis) y Elías Suárez (Santiago del Estero). También participó Clara Muzzio por la Ciudad de Buenos Aires.
Notables ausencias: Axel Kicillof (Buenos Aires) y Martín Llaryora (Córdoba), dos provincias clave para el sector agropecuario.
El encuentro es protocolar. Sin embargo, en la Jefatura de Gabinete lo leen como consolidación de la relación con las provincias. El oficialismo necesita apoyo legislativo para sus proyectos en el Congreso.
Santilli opera como interlocutor designado con los mandatarios. Según fuentes del sector, el ministro Luis Caputo se muestra «permeable» a transferir fondos provinciales. Y la secretaria Karina Milei habría frenado el armado de LLA contra los gobernadores, según deslizan estos últimos.
El contraste con 2025 es notorio. Hace un año, ocho gobernadores saludaron «cordialmente» al entonces jefe de Gabinete Guillermo Francos en un clima de tensión. Hoy, el tono es de diálogo.
Lectura editorial. Cada punto de presión fiscal que cae es oxígeno real para el productor y la libre empresa. La reducción de retenciones al trigo y la cebada, aunque parcial, va en la dirección correcta: el Estado que se retira deja espacio al que trabaja. El desafío es que el alivio no quede en promesa de acto inaugural.


