ARGENTINA (Pulso) — El municipio de San Pedro, provincia de Buenos Aires, no cuenta con fondos para abonar los aguinaldos de sus aproximadamente 1.200 empleados municipales. El Sindicato de Trabajadores Municipales de San Pedro activó un paro de 48 horas. El conflicto lleva tres semanas.
El intendente Cecilio Salazar solicitó ayuda al gobierno provincial. Aún no recibió respuesta. También pidió audiencia con el ministro de Economía bonaerense, Pablo López. Según fuentes municipales citadas por La Nación, el monto necesario ronda los $890 millones. El gremio, conducido por Juan Cruz Acosta, estima la cifra en alrededor de $750 millones.
Desde el gobierno de Axel Kicillof indicaron que el intendente y el ministro «están en diálogo». Los sueldos de junio se pagaron, con un día de retraso. Las horas extras se abonarían hoy. El aguinaldo, sin fecha.
No es el único frente abierto. En junio, un paro de cuatro días de recolectores de residuos paralizó el servicio. La municipalidad no pudo pagar el canon mensual de $300 millones a la empresa Ashira. La firma, a su vez, no abonó salarios en su totalidad.
El municipio de Azul registró un conflicto similar. El intendente peronista Nelson Sombra pagó el aguinaldo en dos cuotas con retraso. Un paro con movilización siguió a esa demora. El lunes, Azul informó haber recibido fondos provinciales y levantó la medida de fuerza.
El trasfondo estructural es claro. Los distritos bonaerenses acumulan caídas en recaudación de tasas y en coparticipación provincial. En el primer trimestre, las transferencias alcanzaron su nivel más bajo desde 2020, según datos de la consultora PPA.
Los intendentes también presionan por liberar el Fondo de Emergencia y Fortalecimiento Municipal. Hoy, el 30% de esos recursos debe destinarse obligatoriamente a programas provinciales.
El cuadro es elocuente. Municipios peronistas, alineados con el gobernador, no pueden pagar salarios básicos sin pedir auxilio al aparato estatal provincial. La dependencia fiscal de los distritos bonaerenses respecto de Buenos Aires no es una anomalía: es el modelo. Cuando la caja provincial demora, la cadena de pagos se rompe en el eslabón más débil — el empleado municipal. La libre disponibilidad de recursos locales no es un capricho; es la única salida estructural.


