PERU (Pulso) — Washington, 30 de junio. Marco Rubio llamó a Keiko Fujimori tras su investidura. El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, confirmó el contacto en un comunicado.
Rubio señaló que la toma de posesión «aporta la estabilidad política que tanto necesita Perú». Añadió que «una gobernanza estable es esencial para lograr la seguridad y el crecimiento económico necesarios para mejorar la vida del pueblo peruano».
Durante la llamada, el secretario reafirmó el compromiso de la administración Trump de «estrechar los lazos» con Lima. Los ejes: lucha contra el crimen organizado, impulso al comercio y las inversiones, y mejora en prevención de desastres.
El subsecretario de Estado Christopher Landau representó a Washington en la ceremonia de investidura.
Fujimori se convierte en la novena presidenta de Perú en 10 años. Llegó al cargo tras imponerse por un estrecho margen al izquierdista Roberto Sánchez. Fue su cuarto intento de alcanzar la presidencia.
Su investidura consolida, según la fuente, el giro a la derecha de América Latina, «cada vez más alineada con Washington».
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Confirmado. La señal de Washington es nítida: libre empresa, inversión y orden son la agenda. Rubio no eligió las palabras al azar. «Estabilidad» es el contrapunto directo a años de turbulencia institucional en Lima. Para el capital privado y los socios comerciales del país, el mensaje importa tanto como el protocolo. Perú tiene ahora un interlocutor reconocido en la Casa Blanca. El costo de no aprovecharlo sería alto.


