COLOMBIA (Pulso) — Ricardo Roa se despidió de la presidencia de Ecopetrol este jueves. Su mensaje tuvo dos ejes: una disculpa pública a la empresa y el compromiso de permanecer en Colombia.
«Llegó la hora, para muchos esperada, para otros no», dijo Roa al abrir su intervención final como presidente de la petrolera estatal.
El directivo reconoció que sus asuntos personales acapararon la atención pública. «Yo lamenté profundamente que los temas personales del ser humano, Ricardo Roa, hubieran estado en el foco de la atención de esta organización», afirmó. Según Roa, esa exposición «impidió mostrar los verdaderos logros y resultados» de su administración.
Sobre los procesos judiciales en su contra, fue directo. «Yo aquí me quedaré con confianza, con tranquilidad, asumiendo», sostuvo. Agregó que estará «poniendo la cara y dando la cara ante las instancias de justicia que están haciendo sus investigaciones».
La junta directiva acordó su salida mediante un esquema de vacaciones y licencia. La dirección interina recae en Juan Carlos Hurtado Parra, vicepresidente ejecutivo de Hidrocarburos y primer suplente del presidente, según la información publicada por Blu Radio.
Roa también defendió puntos de su gestión. Señaló que la transición energética venía construyéndose desde hace más de una década, antes de su llegada. Sobre el gas natural, aseguró que Ecopetrol dejó de comprar gas externo para aumentar el suministro al mercado nacional. Anticipó resultados financieros positivos en ingresos, EBITDA y utilidad neta para el primer semestre de 2026, aunque aclaró que no puede revelar cifras oficialmente.
Lectura editorial. La salida de Roa expone el costo institucional de colocar al frente de una empresa estratégica a un funcionario con pasivos judiciales activos. Ecopetrol es un activo crítico para la economía colombiana: que su presidencia haya estado dominada por la agenda personal de su titular, y no por resultados operativos, ilustra el daño que el petrismo ha infligido a la libre empresa y a la gestión profesional del sector energético. El relevo interino es un paso necesario. La pregunta real es si el gobierno de Petro designará un sucesor con criterio técnico o uno con criterio político.


