ARGENTINA (Pulso) — Las refinerías argentinas utilizaron el 88,7% de su capacidad instalada en mayo de 2026. El dato proviene del INDEC.
Ese nivel supera en 15,4 puntos porcentuales al registrado en mayo de 2025, cuando la utilización fue del 73,3%.
El sector lidera con amplitud al resto de la industria. Las metálicas básicas alcanzaron el 75,4%. Papel y cartón llegó al 68,1%. Alimentos y bebidas, al 60%.
Durante los primeros cinco meses de 2026, la utilización no bajó del 86%. El promedio acumulado del período fue del 87,4%, según el organismo estadístico.
La expansión se tradujo en combustibles concretos. La elaboración de gasoil creció 23,8% interanual. La producción de naftas avanzó 18,3%. El INDEC atribuyó la incidencia positiva a un mayor procesamiento de petróleo crudo.
El contraste con la gestión anterior es notable. Entre 2020 y 2023, el uso promedio de capacidad en refinación fue cercano al 75,8%, según la misma fuente.
El Gobierno convocó además a una licitación internacional para explorar el área CAN_200, frente a la costa bonaerense, a la altura de San Clemente del Tuyú. El bloque abarca aproximadamente 5.000 kilómetros cuadrados de la Cuenca Argentina Norte. Será la primera ronda de exploración costa afuera desde 2018.
La convocatoria surgió tras una manifestación de interés de Challenger Energy Group. La empresa deberá competir con otros grupos que acrediten capacidad técnica y financiera.
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Los números del INDEC hablan solos: la desregulación y la apertura a la inversión privada producen resultados medibles. Mientras el aparato estatal de la gestión anterior mantuvo las refinerías en torno al 75%, la libre empresa opera hoy cerca de su límite técnico. La nueva licitación offshore amplía la apuesta: más capital privado, más tecnología, más crudo disponible. El contribuyente argentino no financia esta expansión; la financia el mercado. Esa es la diferencia.


