ARGENTINA (Pulso) — El Palacio San Martín fue sede del Triálogo «Protegiendo el Futuro». El canciller Pablo Quirno y el secretario de Culto y Civilización Agustín Caulo encabezaron el encuentro.
Participaron Lola Velarde, directora ejecutiva de Political Network for Values, y Valerie Huber, presidenta del Institute for Women's Health. También asistieron legisladores y autoridades nacionales.
Quirno definió una «trilogía de unidad moral»: vida, libertad y propiedad privada. Los presentó como pilares arraigados en la tradición occidental.
Citó a Santo Tomás de Aquino para definir la Ley Natural como «la participación de la ley eterna en la criatura racional». Agregó la frase de Carlos Sacheri: «la ley natural debe ser el fundamento de la ley positiva».
Según el canciller, el orden fiscal, la apertura de mercados y una moneda estable son «exigencias morales». No solo metas técnicas. El argumento: proteger el fruto del esfuerzo de las familias frente a los excesos del Estado.
En materia internacional, Quirno advirtió que los organismos multilaterales pierden legitimidad cuando transforman «preferencias ideológicas en obligaciones universales». Argentina, dijo, rompe con los «consensos ficticios».
Cerró citando a Cicerón: «habrá una sola ley, eterna e inmutable, válida para todos los pueblos y todos los tiempos».
Confirmado. El evento marca un eje claro en la política exterior de Milei.
Lectura editorial. La apuesta es de largo aliento. Buenos Aires no negocia su marco valórico en foros globales: lo exporta. Eso es soberanía real. Mientras Bruselas y la ONU empujan agendas que erosionan la familia y la propiedad, Argentina ofrece un modelo alternativo anclado en libre empresa y ley natural. El contribuyente argentino, que financió décadas de estatismo, tiene ahora una cancillería que defiende exactamente lo contrario.


