ARGENTINA (Pulso) — La Sociedad Rural Argentina (SRA) enfrenta su elección interna más disputada en años. La votación está fijada para el 9 de septiembre.
Nicolás Pino, al frente de la lista Presencia Federal, busca un nuevo mandato. Afirma que la reforma estatutaria de 2023 entró en vigor al concluir su primer período. Por eso, según su interpretación, transita hoy el primero de los tres mandatos permitidos bajo el nuevo régimen.
«Este es el primer mandato desde que se cambió el estatuto», declaró Pino a LA NACION. Agregó que la postura cuenta con el aval de la Inspección General de Justicia (IGJ).
El desafío llega desde la lista Renovación con Unidad, encabezada por el actual vicepresidente Marcos Pereda. Pereda sostiene que la candidatura de Pino implicaría un cuarto mandato consecutivo y contradice el límite incorporado al estatuto.
Pino rechazó ese planteo. «Es un escándalo que no existe», afirmó. Pidió que el debate se centre en propuestas: «Más que hacer críticas o hablar de cuestiones morales o éticas, lo que deberían hacer es presentar ideas».
Sobre un posible acuerdo previo con Pereda para cederle la presidencia, Pino fue directo: «Esto no es un título nobiliario. Estos lugares hay que ganárselos».
La decisión de postularse, dijo, se apoyó en el respaldo de más de 800 socios. El padrón habilitado ronda los 3.000 socios. La votación es electrónica; según Pino, el proceso tarda entre un minuto y un minuto y medio por elector.
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Lo que está en juego va más allá de un estatuto. La SRA es la voz histórica del campo argentino, sector que genera divisas, empleo y riqueza real. Una disputa interna mal resuelta debilita esa representación en un momento en que el agro necesita interlocutores fuertes frente al Estado. Quién conduzca la entidad importa: importa para la libre empresa, para la propiedad privada y para los productores que sostienen la economía con su trabajo.


