COLOMBIA (Pulso) — Gustavo Petro usó sus últimas horas en el poder para atacar a Abelardo de la Espriella. Lo hizo en redes sociales. El blanco: la doble nacionalidad colombo-estadounidense del presidente electo.
«Solo viviremos una estafa, estafarán hasta al mismo Trump si se mete a hacer negocios con Abelardo», escribió Petro según la fuente. Agregó: «Como economista que soy, no le aconsejaría al presidente Donald Trump semejante socio».
El argumento de Petro: De la Espriella, al ser ciudadano de ambos países, habría prometido lealtades contrapuestas a cada uno. Eso lo haría, según Petro, indigno de confianza.
Esta semana Petro cederá el cargo definitivamente. De la Espriella asumirá el viernes 7 de agosto. La ceremonia se realizará en la Universidad Santiago de Cali. Rompe así con la tradición de celebrarse en la Plaza de Bolívar o en el Congreso, en Bogotá.
La doble nacionalidad ya generó tensión antes. El senador electo Iván Cepeda anunció «desobediencia civil pacífica» como protesta. Según la fuente, Cepeda dijo: «Para ser jefe de Estado colombiano, garante de nuestra soberanía... no se puede ser agente de la DEA».
Lectura de Pulso Global. El ataque de Petro revela la desesperación de quien entrega el poder sin haber consolidado su proyecto. Usar los últimos días del mandato para desacreditar al sucesor ante un gobierno extranjero no es advertencia patriótica: es política de tierra quemada. De la Espriella llega con el respaldo de las urnas. Petro llega al fin de su ciclo con acusaciones, no con logros. El mercado y la inversión esperan al nuevo gobierno; el petrismo, en cambio, ya solo espera desde afuera.


