COLOMBIA (Pulso) — Gustavo Petro publicó en X que deja Colombia «como la segunda economía más compleja de América Latina después de Uruguay». Lo hizo al comentar un informe sobre concesiones mineras chinas en Nicaragua.
El Harvard Growth Lab publica el Atlas of Economic Complexity. Su edición 2026, con datos comerciales hasta 2024, ubica a Colombia en el quinto lugar regional.
Según ese ranking, México lidera en América Latina. Le siguen Brasil, El Salvador y Costa Rica. Colombia aparece en el puesto 68 mundial, con un índice de 0,24. Uruguay figura en el puesto 73, con un índice de 0,16.
Es decir: según Harvard, Colombia supera a Uruguay en complejidad. Pero no ocupa el segundo lugar regional que Petro proclama.
El Growth Lab aclara que sus datos tienen un rezago de 12 a 18 meses. Los reportes nacionales llegan a la base Comtrade de Naciones Unidas con ese desfase. Por eso la publicación es de 2026 pero refleja 2024.
Petro también defendió su gestión económica. «Mis cuatro años de manejo de la economía con Ricardo Bonilla y Germán Ávila nos llevaron a resultados muy favorables», escribió. Sostuvo que el crecimiento y la reducción de desigualdades son logros de referencia para la región.
Confirmado. El hecho central es claro: la cifra que Petro usa no coincide con la fuente que implícitamente invoca.
Lectura editorial. El aparato de gobierno saliente intenta fijar un relato de éxito en sus últimas semanas. Atribuirse el segundo lugar en complejidad económica regional, cuando el índice independiente lo sitúa quinto, es un ejemplo de cómo la narrativa oficial puede divergir de los datos verificables. Para los inversores y socios comerciales que evalúan Colombia de cara al próximo gobierno, la brecha entre el discurso y la medición objetiva importa. La libre empresa necesita diagnósticos precisos, no cifras de campaña.


