PERU (Pulso) — Daphne Salamat tiene 13 años. Mide 1,77 metros. Nació en Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
Su madre, exjugadora de vóley, la impulsó al deporte. «Quería ser exactamente como ella», declaró Salamat, según reportó La Cátedra Deportes.
Tiene raíces peruanas por el lado materno y ascendencia iraní por parte de su padre. Su español es limitado; una compañera llamada Valerie actuó como traductora durante la entrevista.
Lleva cinco días entrenando con el Proyecto 2032 en la Videna. Permanecerá en el país durante tres semanas. El programa, dirigido por Armando Martens, busca identificar jóvenes con talento y estatura para las selecciones nacionales.
Dentro de la cancha juega como punta. «Sé dónde colocar la pelota cuando hay espacios libres», afirmó la joven.
Su objetivo es claro. «Quisiera jugar en los Juegos Olímpicos. Quiero ser profesional. Me gustaría representar a Perú», declaró Salamat según la fuente.
El Proyecto 2032 ya muestra resultados concretos. Zoe Koechlin y Marita Delgado, dos voleibolistas detectadas por el programa que superan los 1,80 metros, fueron convocadas a la Copa Panamericana Sub 17 de 2026. El equipo obtuvo la medalla de bronce en ese certamen.
La Federación Peruana de Vóley apuesta por renovación y mayor estatura de cara a competencias futuras.
Lectura editorial. El caso Salamat ilustra un principio sencillo: el talento no tiene pasaporte fijo, pero sí necesita una estructura que lo detecte y desarrolle. El Proyecto 2032 opera precisamente así — sin burocracia, con mérito y resultados medibles. La medalla de bronce Sub 17 no es un accidente; es la consecuencia de planificar con criterio técnico, no con cuotas ni discursos. Perú hace bien en abrir la puerta a quienes quieren competir bajo su bandera y están dispuestos a ganársela.


