ARGENTINA (Pulso) — La Sociedad Rural Argentina (SRA) vive su disputa interna más tensa en años. El vicepresidente Marcos Pereda, candidato a presidente por la lista Renovación con Unidad, acusó al actual titular Nicolás Pino de usar «todo lo que tiene a mano» para que desista de competir. Los comicios están fijados para el 9 de septiembre.
Pereda habló durante la Exposición Rural de Palermo. Dijo haber sido desplazado de los compromisos oficiales de la entidad. Responsabilizó a Pino por el proyecto de digitalización de registros genealógicos. Cuestionó la falta de transparencia sobre una auditoría interna.
El eje del conflicto es el estatuto reformado en 2022. Esa reforma incorporó un límite de tres mandatos consecutivos para presidente y vicepresidente. Pino sostiene que el límite rige desde que la Inspección General de Justicia (IGJ) aprobó el cambio, es decir, desde el período en curso. Por lo tanto, afirma estar habilitado para competir. Pereda replica que los tres períodos ya se cumplieron y que una nueva candidatura constituiría un «cuarto mandato consecutivo».
Pereda reveló además la existencia de un documento firmado por Pino. Según ese texto, citado por el propio Pereda, el presidente de la SRA se comprometía a presentarlo «como candidato a la presidencia para septiembre 2026, como consolidación del proceso de cambio iniciado». Pereda afirmó: «Usaron mi figura y después me descartaron».
El vicepresidente también cuestionó el inicio del voto electrónico en plena exposición. Argumentó que toda la actividad institucional está concentrada en el oficialismo durante esos días.
Confirmado. Las elecciones de la SRA son el 9 de septiembre. En desarrollo.
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Lo que está en juego va más allá de dos candidatos. Una entidad que representa a la libre empresa agropecuaria no puede darse el lujo de aplicar, según palabras del propio Pereda, «las reglas de la vieja política». El principio de alternancia no es un capricho: es el seguro contra la captura del poder por intereses personales. Si la SRA no respeta sus propias reglas, pierde autoridad moral para exigirle institucionalidad al Estado. Ese es el costo real de esta interna.


