VENEZUELA (Pulso) — La OPEP publicó su informe mensual MOR. Las fuentes secundarias —capitanías de puertos, satélites, navieras— registran 1,070 millones de barriles por día (bpd) en Venezuela durante junio.
El gobierno de Nicolás Maduro reporta 1,187 millones de bpd para el mismo mes. La diferencia: 117.000 bpd.
Las fuentes secundarias son el indicador de referencia para los mercados energéticos. Su metodología incluye seguimiento satelital de buques, compras de países importadores y transacciones en mercados físicos.
Respecto a mayo, la producción verificada por la OPEP es técnicamente igual. Frente al cierre del primer trimestre, sube apenas 11.000 bpd.
Analistas privados señalan que los nuevos acuerdos con petroleras transnacionales comenzarán a dar frutos a partir de 2027, según recoge la fuente.
El número de taladros activos de perforación se mantiene en solo dos desde 2023. Argelia, con producción similar a la venezolana, opera 42 taladros.
En el conjunto de la organización, los once socios de la OPEP y Emiratos Árabes Unidos produjeron un promedio de 22 millones de bpd en junio. Eso representa un alza de 16,9% frente a los 18,82 millones de mayo.
Confirmado. La brecha entre los datos oficiales venezolanos y las fuentes independientes no es un detalle técnico: es un patrón. Un aparato estatal que infla sus cifras de producción no genera confianza inversora ni atrae capital privado. Con dos taladros activos y proyecciones de mejora postergadas hasta 2027, la narrativa del gran repunte petrolero sigue sin respaldo en los datos que leen los mercados. El costo de esa opacidad lo pagan los venezolanos, no el régimen.


