VENEZUELA (Pulso) — La ONG de origen chileno Techo proyecta construir un mínimo de 200 viviendas de emergencia en Venezuela. El objetivo: atender familias afectadas por el doble sismo del 24 de junio, informó a EFE su director ejecutivo global, Juan José Ayarza.
Las estructuras serán de 18 metros cuadrados. El material: madera prensada o fibrocemento. Cada módulo prefabricado se instala en dos días, con participación directa de las familias beneficiarias.
Más de 50 voluntarios desplegaron censos de vulnerabilidad en zonas afectadas. Los equipos identificaron terrenos en 12 comunidades de los estados Falcón, Yaracuy, Carabobo, Aragua, Miranda y La Guaira, donde se concentraron los mayores niveles de devastación.
«Queremos y vemos que podemos hacer más», afirmó Ayarza. La meta de 200 unidades busca ampliarse conforme lleguen apoyos financieros internacionales. La campaña digital lleva recaudados más de 400.000 dólares; la meta es superar el millón y medio.
Techo mantiene presencia operativa en Venezuela desde hace 15 años. En América Latina acumula una trayectoria de más de 153.000 viviendas entregadas.
El doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 dejó 5.546 fallecidos, según balances oficiales al 24 de julio. Cerca de 17.907 personas perdieron su residencia. Más de 24.400 ciudadanos permanecen en refugios temporales. Se registraron 856 edificaciones colapsadas. El Banco Mundial calculó los daños materiales directos en cerca de 19.600 millones de dólares.
La situación sanitaria agrava el cuadro. Escasea el agua potable. Los escombros —estimados en 1,2 millones de toneladas, según Infobae— incluyen materiales contaminados con combustibles, aceites, solventes y materiales peligrosos. Parte fue arrojada al mar en los primeros días, según la misma fuente.
Lectura editorial. Ante la magnitud del desastre, la respuesta más concreta y medible viene de la sociedad civil, no del aparato estatal. Techo, una organización privada sin fines de lucro, moviliza voluntarios, capta recursos internacionales y fija plazos reales. Es el libre emprendimiento humanitario en acción: sin burocracia, sin intermediarios, con rendición de cuentas directa a los donantes. El principio es simple: cuando el Estado falla, la iniciativa privada llena el vacío.


