PERU (Pulso) — Confirmado. El Gobierno peruano destituyó este jueves 6 de agosto de 2026 al presidente del directorio de Petro-Perú, Edmundo Lizarzaburu, y a toda su plana directiva. La única excepción fue Carlos Linares, actual vicepresidente.
El detonante: una reorganización gerencial aprobada de forma sorpresiva el miércoles 5 de agosto de 2026. La medida incluía creación de nuevas gerencias y aumentos salariales. Según diversas fuentes citadas por El Comercio, el malestar en el Ejecutivo fue inmediato.
Cerca de las 10 p.m. del mismo jueves, Petro-Perú confirmó remociones y nuevos nombramientos en un hecho de importancia enviado a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV).
Para presidir el directorio, el Ejecutivo designó a Oliver Stark. Stark ya dirigió la empresa entre junio y setiembre de 2024. Según la fuente, fue él quien recomendó por primera vez la restructuración de la estatal para terminar con los continuos rescates financieros del Estado peruano.
Durante su gestión anterior, Stark transparentó los problemas operativos de la refinería de Talara, en especial los de la planta de flexicoking (FCK). También propuso una auditoría forense que, según El Comercio, aún no se ha ejecutado.
Junto a Stark ingresan tres directores: César Burga Rivera, Daniel Cabrera Ortega y Víctor Andrés Belaunde Gutiérrez. La designación será oficializada ante la SMV en las próximas horas. Stark confirmó personalmente la noticia a El Comercio antes del comunicado oficial.
Su misión, según la fuente: reorganizar la empresa en coordinación con ProInversión.
El regreso de Stark expone el costo acumulado de una gestión estatal sin controles. Una auditoría forense pendiente, rescates financieros recurrentes y aumentos salariales aprobados por sorpresa son el saldo de años de burocracia sin rendición de cuentas. Que el Ejecutivo haya actuado con rapidez inusual es positivo. El verdadero examen llegará cuando se decida si Petro-Perú se privatiza, concesiona o sigue consumiendo dinero del contribuyente.


