VENEZUELA (Pulso) — Caracas — El chavismo y una parte de la oposición venezolana iniciaron un nuevo proceso de diálogo político. Según el medio venezolano El Nacional, es el octavo intento formal de negociación.
Si se incluye la llamada «Mesita de 2019», sería el noveno. El objetivo declarado: destrabar la crisis política y, eventualmente, convocar elecciones.
El encuentro fue precedido por una reunión entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera, según imágenes publicadas por la Asamblea Nacional.
El historial es contundente. Desde hace más de un cuarto de siglo, cada proceso terminó igual: fracaso rotundo o violación de los acuerdos alcanzados. Las mesas anteriores se realizaron en Miraflores, México, Noruega y Barbados, entre otras sedes.
En todos los casos, según el mismo medio, el chavismo accedió a conversar. En ninguno se alcanzaron acuerdos tangibles y duraderos.
El nuevo proceso arrancó sin que se conocieran los términos concretos ni los participantes completos. La información está en desarrollo.
Lectura editorial. Veinticinco años de diálogos rotos no son una coincidencia: son un método. El aparato chavista usa cada mesa como válvula de presión internacional, no como ruta real hacia elecciones libres. Cada nuevo intento consume tiempo, recursos y credibilidad opositora. El libre mercado, la propiedad privada y los derechos básicos de los venezolanos no se recuperan en salones de negociación donde una sola parte controla las reglas. La pregunta no es si este diálogo fracasará. La pregunta es cuánto tardará.


