NICARAGUA (Pulso) — Confirmado. El parlamento de Nicaragua anunció este martes planes para eliminar las elecciones en el país. La medida concreta la declaración del presidente Daniel Ortega el fin de semana pasado.
Ortega lo dijo sin rodeos el domingo. «No habrá más elecciones aquí para que intenten tomar el gobierno», afirmó durante un discurso por el aniversario de la revolución sandinista de 1979.
El congreso, firmemente en manos de Ortega y su esposa Rosario Murillo, presentó el plan como garantía de «paz, seguridad y estabilidad». Murillo fue elevada de vicepresidenta a «copresidenta» por reformas constitucionales anteriores.
Las reformas que entraron en vigor en 2025 ya habían extendido el mandato presidencial de cinco a seis años. También colocaron los poderes legislativo, judicial y electoral bajo la autoridad de la presidencia.
Ortega y Murillo controlan hoy las fuerzas armadas, la policía y el poder judicial. Las próximas elecciones estaban programadas para noviembre de 2027. La declaración las canceló de facto.
Críticos señalan que Ortega había eliminado la competencia electoral real desde los comicios de 2011, 2016 y 2021. Según el documento, el mandatario permanece en el poder al menos hasta principios de 2028.
La declaración generó condena generalizada de la comunidad internacional.
Lectura editorial. Lo ocurrido en Managua no es una reforma: es la formalización de una dictadura. Ortega no suprime las elecciones porque las haya ganado limpiamente; las suprime porque sabe que ya no puede ganarlas. El aparato estatal se cierra sobre sí mismo, aplasta la oposición y blinda a una cúpula familiar en el poder.
Para la región, el mensaje es claro: donde el Estado captura todas las instituciones, la libre empresa, la propiedad privada y los derechos individuales dejan de tener garantía. Nicaragua es hoy el manual de lo que ocurre cuando se tolera el avance autoritario paso a paso.


