ARGENTINA (Pulso) — El Mundial detiene jornadas laborales y reúne familias enteras frente a una pantalla. También exige al organismo.
La tensión sostenida altera el apetito, dificulta la digestión y puede desencadenar dolor de cabeza o malestar estomacal. Así lo advierten especialistas en nutrición y salud mental consultados por La Nación.
El cerebro en «modo lucha o huida»
Yael Hasbani, especialista en Medicina Culinaria y health coach, lo precisa: «Al mirar un partido importante el cerebro entra en modo lucha o huida y se enfoca en sobrevivir». El sistema digestivo queda relegado. Resultado: digestión lenta, distensión abdominal, reflujo y náuseas.
El nervio vago actúa como enlace físico principal entre intestino y cerebro. Esa conexión explica la reacción.
La regla de oro: comer antes
Hasbani y Germán Busch, coordinador de la unidad coronaria del Hospital Universitario Austral, coinciden. «Comer antes es la regla de oro», señalan. El cuerpo así completa la mayor parte de la digestión antes del pitazo inicial.
Comer durante el partido genera conflicto interno: el cerebro bajo estrés ordena priorizar músculos y corazón. «¿El resultado? Pesadez extrema, espasmos y una digestión cortada», sentencia Busch.
El menú recomendado incluye hidratos y proteínas magras: fideos con aceite de oliva, pechuga de pollo grillada con arroz, sándwich de pavita en pan francés o avena con banana.
Alcohol y energéticas, los peores aliados
Bebidas energéticas, café y alcohol son «las más perjudiciales», según Hasbani. Aumentan adrenalina, disparan cortisol y agravan el reflujo. El hígado es el órgano más afectado por el alcohol. Agua, jugos frutales y bebidas no gasificadas son las alternativas recomendadas.
El riesgo del pospartido
Al final del partido los niveles de dopamina caen, especialmente si el resultado fue adverso. El cerebro busca recompensa rápida. Busch aconseja tomar uno o dos vasos grandes de agua para no confundir deshidratación con hambre.
Al día siguiente, Hasbani sugiere proteínas magras y tisanas digestivas: manzanilla, boldo, menta o hierbabuena.
La lectura de la casa
El fútbol mueve pasiones reales. También mueve el mercado de snacks, alcohol y comida rápida. Cada partido es una decisión de consumo. Elegir bien no requiere regulación estatal ni campaña oficial: requiere información. Eso es libre empresa aplicada al bienestar.


