ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Confirmado. Marjoe Gortner murió el 2 de octubre en Santa Fe, Nuevo México, por complicaciones cardíacas, según informó Deadline.
Tenía 82 años. Su trayectoria incluyó papeles en «Terremoto» y en la serie «Falcon Crest».
Había nacido como Hugh Marjoe Ross Gortner, el 14 de enero de 1944 en Long Beach, California. Según Deadline, fue el predicador evangélico más joven en Estados Unidos de que se tenga registro.
A los cuatro años, sus padres consiguieron que fuera ordenado como predicador pentecostal. Luego hizo giras por todo el país.
Más tarde habló de esos años en el documental «Marjoe», de 1972, dirigido por Howard Smith y Sarah Kernochan, que ganó el Premio de la Academia al mejor largometraje documental. Según el informe, ese trabajo fue el impulso decisivo para su carrera.
El actor apareció después en 15 películas y más de 20 series de televisión. Entre sus créditos figuran «When You Comin’ Back, Red Ryder?», «The Marcus-Nelson Murders», «Medical Center», «Barnaby Jones», «Pray for the Wildcats» y «The Gun and the Pulpit».
También integró el elenco de 17 episodios de «Falcon Crest» durante la temporada 1986-1987. Allí interpretó al corrupto psíquico Vince Karlotti.
En «Terremoto», encarnó a un gerente de tienda convertido en miembro de la Guardia Nacional. La película fue un éxito de taquilla, según la nota de referencia.
Victoria Principal lo recordó en redes sociales. Dijo que fue «una persona compleja, generosa y amable».
Su historia deja una lección incómoda sobre el poder de la credulidad y los incentivos. Según el propio relato citado por Deadline, su salto al reconocimiento público nació muy lejos de Hollywood.
También muestra cómo la fama puede surgir de exponer los mecanismos de una industria, religiosa o mediática. El mercado premió ese giro con una carrera sostenida en cine y televisión.
Para el lector, el caso vuelve a poner el foco en la responsabilidad individual y en los límites del engaño disfrazado de autoridad. Cuando la palabra se usa como herramienta de manipulación, el costo no lo paga la élite: lo pagan personas comunes.